La codicia de unos y la bisoñez de otros han hecho que para llegar hasta allí, se tenga que atravesar uno de los mayores y más horteras desaguisados urbanísticos de la provincia de Valencia; nos referimos a Náquera y su término municipal. A pesar de los esfuezos "de convertir la zona en el Benidorm de la Calderona", la crisis y el pinchazo de la burbuja vino a salvar por la campana a la madre naturaleza. De pura coña podremos los valencianos seguir disfrutando de parajes únicos como Portacelli y su Cartuja, Rebalsadores (mirador natural a 800 metros sobre el mar), las fuentes del Llenticle,del Poll, del Berro, del Marge, y los tramos del GR-10 a su paso por la comarca . Justo depués de todo eso nos espera el clásico Casa Granero; la fideuá es siempre de 10. Como las raciones son cumplidas, pedir una ración menos que comensales, y aprovechar para probar algún entrante como el delicioso pastel de manzana con foie caramelizado. Casi tan bueno el arroz negro y el a banda. Espectaculares también las manitas de cerdo rellenas de foie y el entreco de buey al ladrillo moruno. Postres potentes y precios más o menos justos. Eso sí, cuanto a a decoración y detalles relacionados con la Torre del Señor (justo enfrente del local) son inevitablemente milongueros.
Perfecto para degustar un arroz en sus más variadas versiones. Recomiendo el meloso de bogavante, magistral sin duda alguna. Las picaditas también muy buenas, el calamar a l plancha.. ¡mmm! Las raciones abundantísimas. No es barato pero la calidad es muy, muy buena.
Se trata de un pequeño restaurante familiar, sin grandes lujos, pero con mucha limpieza. Arroces caldosos y paellas, carens, pescados frescos, variedad de raciones y postres de elaboración casera. Los precios son razonables y el trato y servicio agradables.
Si quieres disfrutar de un idílico lugar frente al mar y degustar un arroz con setas y cigalas, después de haber tomado un aperitivo en su chill out, ves allí. Destaca la absoluta tranquilididad y la buena cocina de Rosa su propietaria. Prueba sus entrantes y acaba tomando una copa o un cava o champagne en su parte trasera con la puesta de sol... ¡espectacular! Ahora, lo bueno se paga. Yo creo que su precio justo, pero llama antes y concreta.
El Perelló pueblo, dónde tradicionalmente los mayores se reunen para jugar al dominó, esconde uno de los mejores arroces caldosos de todo el arco mediterráneo. La relación calidad/precio es inmejorable. Los modestos 7 euros que cobran por ración se quedan ridículos al lado del sabor que imprimen en El Casino a sus calderetas.
La oferta de arroces es variada, pero la recomendación una: arroz caldoso de marisco. Las otras opciones -paella, caldoso de pescado o de langosta- no mejoran el de marisco y llegan a triplicar su precio.
Local modesto, la terraza es la mejor opción. De obligado cumplimiento en la visita es pedir una ración menos de los comensales previstos. Esto es, si vais siete, pedir arroz para seis. Quedaréis satisfechos y os saldrá más económico. Para completar el ágape cuentan con una extensa carta de tapas con productos de la zona (clóchinas, sepia, etc...) aunque lo mejor son las croquetas de bacalao y patata que están fuera de carta.
No soy un asiduo cliente pero puedo asegurar que las veces que hemos comido en el Galli, hemos salido muy satisfechos; los arroces extraordinarios , de bogavante superior y el arroz a banda insuperable y conste que encuanto a arroces me precio de comer muchos y bien condimentados, o sea que puedo ser exigente en el paladar. En cuanto al trato y servicio lo encuentro muy atento y familiar. Que conste que no soy familia ni amigo de los dueños. Lo recomiendo.
Aconsejo un sitio de curritos en el barrio del mismo nombre, donde se degusta un magnífico arroz meloso de bogavante ¡pa chuparse los dedos!. La carta de vinos es muy justa, pero suficiente. Recomendable las tapas,C materias primas son de calidad y a unos precios ajustados. Mencionables son la quisquilla de la bahía, unos calamares de bota y pescados frescos de Santa Pola. Recomendable llamar dado que el sitio es pequeño.
Quien quiera tirar la casa por la ventana, encontrará en primera línea de playa, y entre mucho turisteo, este entrañable restaurante. El arroz Calabuch, guisado en cazuela de hierro, con anémonas de roca, espardenyes y azafrán, es de lo más especial que se puede encontrar; está entre el top five arrocero de la Comunitat Valenciana. Es caro, difícil bajar de los 45 € si se piden entrantes antes del arroz, pero no es milonguero; el resto de los restaurantes ilustres, se descuelgan con precios mucho más escalofriantes. Tan bueno o más, el arroz caldoso de pescadores con algas o el arroz Columbretes.
El arroz a banda está lo suficientemente bueno para no ponerle ajoaceite. La paella de pollo y conejo la hacen bajita, eso es todo un detalle. La espardeñá de anguila y pato es superrecomendable. Al pedir los entrantes no tienes que estar sufriendo por la cuenta; tellinas, pescadito frito, y cosas por el estilo. Precios comedidos. Web