|
No iba desde antes de la reforma ¿Hará 4, 5 ó 6 años? Durante mucho tiempo tres amigos cenábamos allí los últimos viernes de cada mes. Luego la cosa espaciándose hasta que casi, casi nos dejamos de ver.

Y este verano después de mucho tiempo quedamos de nuevo. Tras la reforma el Rausell ha quedado sencillo a la par que elegante... tanto, que incluso puede asustar. Pero no, la cosa allí sigue como siempre; la misma gente, los mismos dueños, el mismo personal...
Y sobre todo la misma y sencilla fórmula; buena barra, con calidad de primera pasada por plancha y a unos precios justos. Conviven currantes tomando bravas, con pastosos poniendose ciegos de gambas de Denia, y eso le confiere cierto carácter.

Pedimos un espectacular y gran ración de pulpo (12 €), y unas excelentes bravas (6 €). Y con los ánimos encendidos por el reencuentro de la se nos fue la mano con 6 almejas de carril (25 €)... impresionantes por cierto.
Luego dos raciones de arroz meloso de rape y cigala que realmente dió para los tres (15 € x2). Y después un riquísimo postre para cada cual (3'50 € x 3). Todo acompañado por dos botellas de José Pariente (13€ x 2).
.jpg)
Una comilona en toda regla por 37 pavos por barba. Si hubiéramos cambiado las almejas por quisquilla (10 €), por poner un ejemplo, la comida hubiera resultado igual de satisfactoria, pero la cuenta a 32 € por barba, más ajustada a nuestro presupuesto inicial.
En fin, en pleno verano, en una calle donde solo pasan coches, Rausell estaba petado. Quedamos en que la próxima iríamos a tapear a la barra.
.png)
|