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Tanto si llevamos una botella de cava dónde nos han invitado a comer, como si la pedimos en un restaurante al final de una cena, creemos que la mejor elección –quizás por aquello de que sea la más cara- es el brut nature. ¡Error!
Es malo ser un milonguero pesado con el tema del maridaje, pero existen algunas evidencias que debiéramos tener en cuenta; la cantidad de azúcar que lleva el cava, determina su idoneidad para acompañar a según qué comida. Luego un semi seco (entre 33 y 50 gr. por litro, o un seco (entre 17 y 35 gr. por litro), son mucho más recomendables para acompañar a los postres o a las frutas. Y lo mejor de todo es que su precio suele ser de lo más asequible.
Cierto es que la familia de los bruts encajan bien con casi todo, no en vano el efecto carbónico del cava armoniza con los cuatro sabores básicos: salado, dulce, ácido y amargo. Por tanto, afinaremos más si tomamos con la comida el brut, y el semi lo dejamos para los postres.
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