|
Que si marida con chocolate negro, que si marida con el hojaldre, que si lo hace con el queso azul, que si con anchoas, que si con mojama… ¡vale, muy divertido! Se empeñan en buscar pareja al PX, cuando sólo es como mejor baila. Es un vino tan potente, tan untuoso, tan dulce y con tal cantidad de matices en nariz y en boca, que por sí mismo es un postre. En maridaje, no contrasta, sino que apabulla. No armoniza, sino que fagocita. Empalagará cualquier dulce que se le ponga por delante, excepción hecha solo a medias con el chocolate más puro y amargo, y borrará de un plumazo todo recuerdo de lo recién ingerido.
|