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Que si a mí me encanta pero no tengo tiempo, que si está un poco lejos, que si yo allí no me aclaro tan bien como mi madre... El día en que sólo queden supermercados, ésta será una ciudad patética.
Mucho dar la tabarra con la defensa de lo nostre i les nostres senyes d’identitat, y luego permitimos que nuestros mercados queden expuestos a la voracidad colonizadora de las grandes superficies. Sin mercado los barrios pierden lo que en la práctica es su plaza pública, se van pareciendo monótonamente entre sí, igualándose en inexpresividad y asepsia. Aunque no todo está perdido. Muchos se han puesto las pilas. Han ampliado los horarios, algunos tienen parking gratuito, servicio a domicilio, compra a través de internet... y sobre todo continúan arrasando en calidad, variedad y muchas veces en precio. Aunque como dijo alguien, si la busqueu, naturalment sempre trobareu una raó o altra.
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