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Tienen algo que lo hace distinto a otros sitios de kebabs. Parece un bar normal, pero el secreto se esconde en su cocina. Los dueños son kurdos. Todo está recién hecho. Las salsas que acompañan a los platos las hacen muy bien. Puedes elegir carne de kebab al plato con verduras rehogadas con una estupenda salsa, o arroz o brugull... además de los clásicos doner o durum. El tabulé muy rico, al igual que las empanadillas. También hojas de parra rellenas de arroz y los clásicos y muy afinados hummus. Con varias cervezas te puede salir por 12/13 euros. Muy bien.
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