En cualquier ciudad turística del mundo, los restaurantes ubicados en lo sitios más atractivos son caros por el mero hecho de estar allí; el precio incluye las vistas, la comida va aparte. No obstante sí que los hay que cargan más las tintas en lo primero, las vistas, que en lo segundo, la comida, por eso a mí me gusta ir al José Luis; si no te pasas con el vino, te sale por unos 30 eurazos por cabeza, y si reservas con tiempo, pides una de las mesas de primera línea, en la terraza, a medio metro de la playa, y encargas una buena fideuá de fideo fino y un buen día soleado, el éxito está asegurado. No os paséis con la picadita, que os pondrán mirando a la Meca.
Por muy soleado domingo de invierno, por Calles no pasa ni Dios. Una oportunidad por tanto de pasear tranquilo por el río, y dar una vuelta por un pueblecito desconocido y encantador. Funde la contundencia de la cocina del interior con una delicada y personal reinterpretación. (Odio esa palabra, pero no se me viene un sinónimo). Lasaña tipo Albacar, alubias de Sinhilo con boletus confitados y crujiente de morcilla, codornices con ajoaceite, lechazo al horno, bacalao en costra con vizcaína. Un lujazo de sitio, incluida arquitectura y decoración. No engañarse, ronda los 30€ pero si estuviera en otro sitio doblarían. Se está muy a gusto.
Hola, normalmente suelo ir a comer allí porque verdaderamente la comida está buenísima y todo de muy buena calidad. (entre otros, arroz del senyoret, y caldoso de marisco) Además como estamos ahora en crisis, el precio se acomoda a los bolsillos de cualquier persona.Es un restaurante reformado, moderno con una estupenda terraza para hacer cenitas en verano con una brisa estupenda. Me gusta el trato que se les da a los clientes,es un rte familiar y me siento como en mi casa, eso me agrada. Recomiendo a todo el mundo que vaya, yo seguro que repito. Además no dejen de ver Cullera, es una ciudad preciosa!!!!!!
Por el plato de arroz meloso de gamba roja con setas te meten 14 € por cabeza pero hay que reconocer que gustoso y muy rico, está. Y si uno por lo que sea, se encabota en comer en la playa de Las Arenas, en una terraza al pie del paseo, y en uno de los sitios de toda la vida, pues es una opción más que correcta. Si te contienes en parte con los entrantes, el vino y los postres la cosa puede quedar en unos 30/35 €.
Aún cuando sea un domingo soleado de invierno, la de puzol siempre estará bastante más tranquila que la mayoría de las playas próximas a Valencia. No por eso hay que dejar de reservar. En el Galli nunca hay nada que te sorprenda, pero siempre sales satisfecho. Las vistas al mar son espectaculares, y antes o después puedes disfrutar de un agradable paseo.
Buenos arroces caldosos de pescado a precios menos abusivos de lo que nos tienen acostumbrados. Raciones generosas. Pedir todos menos el de bogavante que cuesta seis o siete euros más por cabeza. No queda a los pies de la playa, solo a unos 40 metros, pero tiene aire acondicionado, así que para hacer la digestión te puedes pegar un paseito por la orilla.
La codicia de unos y la bisoñez de otros han hecho que para llegar hasta allí, se tenga que atravesar uno de los mayores y más horteras desaguisados urbanísticos de la provincia de Valencia; nos referimos a Náquera y su término municipal. A pesar de los esfuezos "de convertir la zona en el Benidorm de la Calderona", la crisis y el pinchazo de la burbuja vino a salvar por la campana a la madre naturaleza. De pura coña podremos los valencianos seguir disfrutando de parajes únicos como Portacelli y su Cartuja, Rebalsadores (mirador natural a 800 metros sobre el mar), las fuentes del Llenticle,del Poll, del Berro, del Marge, y los tramos del GR-10 a su paso por la comarca. Justo depués de todo eso nos espera el clásico Casa Granero; la fideuá es siempre de 10. Como las raciones son cumplidas, pedir una ración menos que comensales, y aprovechar para probar algún entrante como el delicioso pastel de manzana con foie caramelizado. Casi tan bueno el arroz negro y el a banda. Espectaculares también las manitas de cerdo rellenas de foie y el entrecot de buey al ladrillo moruno. Postres potentes y precios más o menos justos. Eso sí, cuanto a a decoración y detalles relacionados con la Torre del Señor (justo enfrente del local) son inevitablemente milongueros.
Si una vieira sobre carpaccio de carabinero, con tocino cocinado 24 horas al vacío a 60,8º, praline de col y pistachos y Sakura Mix …. te parecen una mariconada y no una pequeña obra de arte, no te pases un mal rato..