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Y luego dicen que a los valencianos no les gusta la barra. Pues ya van cuatro a los que les ha llegado la vocación tardía, y seguro que la cosa no acabará aquí; Casi todos los grandes de la gastronomía valenciana acabarán teniendo su gastrobarra... me la juego.
Primero lo intentó sin éxito Torrijos con la Torrija. A finales del 2010, el cesar Dacosta llegó, vió y venció con Mercatbar y Vuelve Carolina.
Y en octubre, el clásico entre los clásicos, Rías Gallegas, sorprendió con la apertura de La Barra de Rías, justo en el local contiguo. Y no se llama así por capricho; una barra cuadrada es protagonista absoluta de un espacio donde ya sólo quedan mesas altas y bajas dispuestas perimetralmente.

La pizarras anuncian una oferta de tapas realmente tentadora a precios que parecen moderados; pulpo a la gallega (10 €), brandada de bacalao, croquetas de marisco (1 €), alcachofas rellenas de stilton y panceta, huevos rotos con jamón (5 €), txangurro, queso del país (2'5 €), canelones de pato con berenjena y bechamel de trufa, entrecot de ternera gallega trinchado (14 €), croquetas de lacón (1 €), empanada gallega, oreja cocida y desde luego, marisco.
Al medio día también sirven platos de cuchara como las manitas de cerdo estofadas, callos a la gallega o alubias con anguilas.
Lo que probé estaba buenísimo sin excepción; excelentes las croquetas, perfectos los huevos rotos, el pulpo de primerísima, aunque algo escaso, el queso del país agradable y original, y suculento el entrecot.
La cerveza de barril, 2'50 €, me pareció disparatadamente cara por mucha Estrella de Galicia que sea. Una barra que se precie, no se lo puede poner tan difícil al cliente. A ese precio, pocos de mi estirpe entrarán a deshoras a tomarse una cervecita y algo de picar.
En fin, cenamos controlando, pero muy bien, con dos copas de vino y otra cerveza por cabeza, más postres y cafés la cosa salió a menos de 30 € por barba.
El ambiente, por cierto, muy de barra, barra. Parecíamos todos, madrileños. Abren desde la hora del almuerzo hasta media noche.
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