|
Llego, me siento en la barra, pido una caña. Me ponen una caña, y no un pozal de cerveza que enseguida se calienta.
Estoy sorbiendo el primer trago cuando de repente... ¡PAM! me ponen una tapa. Me quedo acojonado, pienso que me está grabando una cámara oculta o algo por el estilo.
Pero no es ninguna broma. La tapa consta de dos montaditos de salchicón y unas aceitunas exquisitas. Me cobran por la cerveza y la tapa, 1'40 €. Leo en un cartel que tienen vermut casero. Me encanta el vermut... es más, creo en el vermut.
Ya puestos me pido úno. Lo hacen acompañar de un generoso montadito de jamón serrano y queso manchego. ¡Ta güeno! Me cobran lo mismo que antes, 1'40 €.
El matrimonio que regenta el bar es de Zaragoza, cordial y afecuoso. Tienen pintxos fríos expuestos con buena pinta como el lomo de atún en escabeche con berberechos y olivas a 2 €, de anchoas... Me dicen que los calientes los hacen en el momento y salen por el mismo precio. Además tienen terraza.
Tan fácil ... tan difícil de encontar en Valencia. Creo que me voy a hacer cliente.
|