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Pocas cosas hay más sibaritas para un goloso que una cajita de yemas fondant de Galiana. ¡Inenarrable! O quizás de pasteles de gloria, o fruta confitada o mazapán. Es algo caro, pero representa el refinamiento de toda la vida, ése que no es milonguero ni que copia modas foráneas. Tal vez sea un tanto superficial decirlo así, pero cuando cada Noche Buena veo a José María atravesar la puerta de casa con las dos cajitas de pasteles de gloria y de yema pienso... "que buen gusto tiene este hombre". Aconsejable ver su estupenda Web: www.turronesagaliana.com
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