Es un sitio bonito. El vino está a un precio decente, y hay mucho dónde elegir. También por copas. Para comer te cuentan algunas milongas, pero el atún, unos bombones de queso y mermelada y alguna otra cosita más, merecen la pena. Web
Local espectacular, tanto es así que al principio te preguntas si todo eso no repercutirá en el precio final; hay que decir que en absoluto. Por su aire cool parece que la barra sea más de cubatas que de tapas. Da igual, nosotros vamos a lo que vamos. Buen repertorio de acertadas tapas, son modernitas, originales aunque alguna excesivamente frugal. Mención especial a a la coca de caballa. El vino está a precio de bodega más cuatro euros el descorche. Esto lo ha montado gente que sabe. (muchos años de Santa Compaña)
El pasado día 10 de Junio falleció el gerente, cocinero y socio del Urigórriz, Salvador Górriz. Descanse en paz.Dentro de unas semanas, publicaremos una entrevista inédita dónde Salvador, un cocinero navarro, nos contaba cómo se adaptó a la demanda de su clientela valenciana. También opinaba sobre los usos y costumbres del tapeo en diferentes zonas de España.
Comentario inicial:
El tal Salvador es un navarro honesto y experimentado que sabe lo que es ligar de verdad una salsa pil pil. Todo está bueno, por eso precisamente, y porque no hay espacio en la barra -fallo gordo dada su querencia al tapeo-, corres el peligro de sentarte, y en vez de tomar una tapita, quedarte allí y abandonar el itinerario. Si es así tienes que saber que nunca saldrás por menos de 25 euros.
Como teletransportarse por unos instantes a una taberna andaluza. Lo mejor es que no es impostado. Mucho fino y manzanilla, cazón, y otras buenas tapas de allá. Siempre a reventar. Por algo será.
Más que tapas se sirven raciones, pero comer en la barra es totalmente posible y aconsejable. El jamón ibérico es el rey, pero el revuelto de patatas está muy rico, las habitas con solomillo son serias, al igual que las croquetas, de tres sabores: bacalao, jamón y pollo. Lo bueno de Casa Vela, además, es que el personal es muy agradable y los clientes variopintos; en la inevitable proximidad y promiscuidad de su siempre concurrida barra, si uno es lo suficientemente indiscreto, se puede disfrutar de conversaciones ajenas ampliamente representativas de un amplio espectro de tendencias sexuales, sociales, políticas y culturales; es como pasar una noche de cine + cena pero pagando solo lo segundo.
Por su aspecto excesivamente clasicón y selecto, hay gente que no se anima a entrar. Error; "volaorets", especie de puntilla, empanadillas caseras recién hechas, montaditos de solomillo con salsa tártara a un precio nada abusivo.
Al principio lo ves tan perfectamente andaluz, que llega a parecer artificial. Pero luego compruebas que es un sitio honesto. Buenas tapas, incluso brillantes. Una de ellas, la cazuelita cocido serrano ganó el reciente concurso "Destápate" de Cruzcampo. No es bonita, pero sí buena y barata.
Estupendas tortitas de camarón a 1’50 la ración. Te las ponen recién hechas a base de un preparado que compran en el Mercado Central. Cerveza bien tirada, y especialidad en patatones con foie, cecina, y cosas por el estilo Tienen gracia, sobre todo una camarera morena, y no son abusones con el precio.
Esa cocinera que tienen es una joya. Hace una minicazuelitas que se salen. Arroz al horno con azafrán en hebra, espectacular, también rabo de toro, callos y lo que le pongan por delante. Pedir con cautela y observando precios, si no la cuenta se desmadra. Lo barato está tán bueno como lo caro.