A muchos sitios les pasa, a éste más si cabe; Si se sabe pedir, puede dejar muy buenas sensaciones por un precio ajustado. Sino, la RCP se descalabra. Conviene evitar entonces el mediocre entrecot con guarnición por 17'30 €, y la ensalada de lasagna de mango que no deja de ser un montón de lechuga bien decorada, por 12 €. Al contrario que la riquísima vieira salteada con foie, y la notable cazuela de bacalao con ajoaceite. Más milongueros son el salteado de puntillas con habitas y las crepes con requesón y espinacas. Bien el gratinado de hígado de pato. (trabajan mucho el foie y ésto empieza a pasar de moda) Para acabar una sorpresa reconfortante; muy buenos postres a 3 €, incluso menos. Perfecto el semifrío de piña
Espectaculares rebozados de gambitas, puntilla, sepia, y pescaditos. Por como sientan, se nota que utilizan adecuadamente aceies de calidad. Excelentes también las croquetas de bacalao y notables las de pollo. Más normalitas la bravas. Debe de ser uno de los sitios que mejor funcionen en la ciudad, y eso garantiza producto fresco y recién cocinado. Ambientazo y vistas aseguradas al Mercado Central y a la Lonja. Además de todo eso, los precios son muy moderados.
Perfecto para degustar un arroz en sus más variadas versiones. Recomiendo el meloso de bogavante, magistral sin duda alguna. Las picaditas también muy buenas, el calamar a l plancha.. ¡mmm! Las raciones abundantísimas. No es barato pero la calidad es muy, muy buena.
Se trata de un pequeño restaurante familiar, sin grandes lujos, pero con mucha limpieza. Arroces caldosos y paellas, carens, pescados frescos, variedad de raciones y postres de elaboración casera. Los precios son razonables y el trato y servicio agradables.
Si quieres disfrutar de un idílico lugar frente al mar y degustar un arroz con setas y cigalas, después de haber tomado un aperitivo en su chill out, ves allí. Destaca la absoluta tranquilididad y la buena cocina de Rosa su propietaria. Prueba sus entrantes y acaba tomando una copa o un cava o champagne en su parte trasera con la puesta de sol... ¡espectacular! Ahora, lo bueno se paga. Yo creo que su precio justo, pero llama antes y concreta.
Un menú estimulante por 8'50 € postre y bebida incluida. Con unos pocos contras (humo, servicio irregular) y muchos pros (los platos de menú provienen de su estupenda carta). Ver Cadiz 70 en De tapas. Valencia Ruzafa.
Lo que tiene de sofisticado Pop Lunch en cuanto a planteamiento y diseño, se transforma en contundencia en cuanto uno ve los platos; pocos, pero resultones y requetecumplidos; tanto es así, que si pides bien sale muy barato. (15 € o 20 € desmadrándote) Muy bien las superhamburguesas de buey con mostaza verde; al mismo nivel el "peazo" de atún y excelente de verdad su ensalada de beicon y miel, y entretenidos sus enrollados. No te clavan en los postres, la cosa es que es difícil llegar ahí. Al medio día tienen un menú muy apreciable.
El Perelló pueblo, dónde tradicionalmente los mayores se reunen para jugar al dominó, esconde uno de los mejores arroces caldosos de todo el arco mediterráneo. La relación calidad/precio es inmejorable. Los modestos 7 euros que cobran por ración se quedan ridículos al lado del sabor que imprimen en El Casino a sus calderetas.
La oferta de arroces es variada, pero la recomendación una: arroz caldoso de marisco. Las otras opciones -paella, caldoso de pescado o de langosta- no mejoran el de marisco y llegan a triplicar su precio.
Local modesto, la terraza es la mejor opción. De obligado cumplimiento en la visita es pedir una ración menos de los comensales previstos. Esto es, si vais siete, pedir arroz para seis. Quedaréis satisfechos y os saldrá más económico. Para completar el ágape cuentan con una extensa carta de tapas con productos de la zona (clóchinas, sepia, etc...) aunque lo mejor son las croquetas de bacalao y patata que están fuera de carta.
...es lo que casi todos hacemos cuando unos amigos nos invitan a cenar a su casa. Aparentemente no es más que un detalle. Y sin embargo, el acto tiene para las distintas partes, más alcance de lo que inicialmente cabría esperar...