Es el único mercado de España que tiene once puestos reservados a la Tira de Contar, o sea, a la venta directa del agricultor al consumidor...
La gente del barrio sabe comprar pescado, y los vendedores no tienen otra que adquirir en la lonja, de lo bueno lo mejor y lo más fresco, ajustando los márgenes hasta más allá de lo razonable...
Dice mi primo que en Ruzafa es "fácil" cruzarse a Gabi Serrano del Maipi, a Bern Knoller del Riff, a Vicent de la marisquería Casa Vicent, a Óscar Torrijos que pese a estar trabajando en el Westin sigue yendo a comprar de vez en cuando, al cocinero vasco de Entrevins, a Juan de Casa Juan, a Rafa Botella de Casa Botella... y éso que a las horas a las que él acude, los más madrugadores ya se han marchado...
María Antonia es clienta exigente y de las muy asiduas.De Carmina se lleva los quesos de Almedíjar, pasta fresca, especias. De Ramona la verdura y la fruta de Maria José, que solo le vende lo bueno. Del Rolls Royce de los salazones, se lleva unas superselectas anchoas, y mohama. Al guapo de Lucas Fornetti le compra encurtidos. A Rafa le encarga lengua de ternera y rabo de toro y a Navarro la ternera...
Tras su rehabilitación inspirada en el Covent Garden londinense, el Mercado de Colón resulta una soberbia y exhuberante muestra modernista, pero ya no es funcionalmente un mercado. Es un espacio público que alberga media docena de tiendas , dos restaurantes de cierto nivel, y dos o tres terrazas chic, y un montón de puestecitos.
Puede que sea el mercado menos contagiado por la histeria de la crisis. Los tenderos están muy satisfechos con la clientela del barrio, en cantidad, calidad, y maneras. Y por el ambientazo que tiene, se nota que es recíproco.Hay puestos tan esmeradamente montados, y con una oferta tan selecta que sorprende encontrarlos en un mercado más bien pequeño...
Mari, de la frutería “Mari y Manolo” me dio a probar una cortada un melón de Almería (2 €); ¡espectacular, dulcísimo! Si viviera cerca me llevaba uno cada día. Dice que la piña que tiene de Costa Rica (1’95 €) está igual de dulce. Y también la naranja de aquí (1’50€ / 2 kilos). Como la suya es una parada grande y colorida, le queda espacio para un expositor anticrisis; todo a 1 €.