La rehabilitación del Mercado de Colón en 2002 representó la gran oportunidad de subirse al carro de una tendencia que en Europa y en Estados Unidos arrasaba. Pero en el Ayuntamiento se quedaron cazando moscas. A cambio de éso, descarajaron funcionalmente el Mercado, convirtiéndolo en un precioso contenedor de cuatro cafeterías de chichinabo dónde pijos demodé con las muñecas repletas de pulseritas y el nudo del jersey sobre la pechera, hacen durar media tarde un café. Sólamente, y ocultos en un absurdo sótano se esconden algunos establecimientos que revisten interés gastronómico. ¡El mundo al revés!

Ahora, tarde, muy tarde, se les aparece la luz con el del Grao, un mercado para el que todo han sido promesas incumplidas en cuanto a su rehabilitación desde 2004. Por cierto, mucho más bonito por dentro de lo que se adivina desde fuera.
Hasta aquí todo normal, si uno se aviene a las esquizofrénicas pautas que rigen esta ciudad.
Pero la sucesión de ocurrencias de bombero torero con la que nos obsequian en La Concejalía de Mercados desde el anuncio oficial en Julio de 2011 de la mencionada reforma no tiene precio.
1- Según la idea base del Ayuntamiento, una vez se tenga el proyecto definitivo, las obras se ejecutarán en 24 meses. ¡Son unos genios! La gallina de los huevos de oro quiere poner y alguien le dice que apriete el culo durante dos años. Puede que para entonces la moda del mercado gourmet esté tan caduca como las hombreras de guata.
2- Se ha redactado un proyecto base que incluye la reordenación del mercado y la construcción de un aparcamiento subterráneo. ¡Bien pensado, el coche hasta para ir a mear! Y si se trata de un lugar donde se come y se bebe, mejor todavía... Un buen sitio para poner un control de alcoholemia.
No importa que ya exista un parking público recientemente inaugurado a muy pocos metros. Ni que los referentes -San Miguel en Madrid y la Boquería en Barcelona- no dispongan de plazas de aparcamiento. Ni que Valencia sea una ciudad paseable, ni que el carril bici llegue hasta allí mismo, ni que el transporte público comunique perfectamente ese punto con el resto de la ciudad. Hay que hacer un parking, aunque cueste dos años y 2'5 millones de euros.
3- El Ayuntamiento valora la reforma en unos 5 millones de euros. Son tan generosos que ellos aportan 2,2 millones de euros para el mercado de fresco, la plaza central y la urbanización del entorno, mientras que la empresa adjudicataria del concurso construirá con los teóricos 2'7 millones de euros restantes, la parte terciaria y el aparcamiento. A cambio se quedará con la explotación de la totalidad de esos espacios durante los próximos 40 años.
Vaya bicoca para la empresa gestora; sólo la explotación de las 150-200 plazas de garaje previstas durante 40 años ya garantiza el retorno de la inversión. Así yo también me hago empresario.
4- No hay que ser premio Nobel de Economía para pensar... ¡Coño! No hacer el parking, os ahorráis 2'5 millones de euros, y 20 meses de obras y además no se ceden durante 40 años los derechos de explotación a ningún amiguete. Los beneficios se reparten entre los comerciantes del barrio y el resto de conciudadanos...
Conociéndonos el paño, es fácil imaginarse cómo acabará la cosa. Fijo que hasta dentro de 3 años y medio no inauguran... aunque siempre pueden llamar a Calatrava para que les pegue un empujoncito por un módico precio.
Si para entonces, los mercados gourmet no se comen un torrao, habrá que compensar a la empresa concesionaria en vista de que los ingresos calculados se han visto mermados por causas ajenas a su gestión.
¡Cómo mola esta ciudad!






