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Los nuevos hábitos que se asocian a éso que llamamos progreso, condujo a la transformación funcional de esta joya modernista construida por Fernando Mora entre 1914 y 1916.
 
Tras su rehabilitación inspirada en el Covent Garden londinense, el Mercado de Colón resulta una soberbia y exhuberante muestra modernista, pero ya no es exactamente un mercado. Ahora alberga media docena de tiendas , dos restaurantes de cierto nivel, y dos o tres terrazas chic, y un montón de puestecitos.
 
Por la parte central se abre a la luz de la calle un sótano, ocupado por El Corte Inglés y un pequeño pero selecto micromercado; allí se encuentra un espectacular “Manglano”, “Frutas y verduras Fina”, “El huevo de Colón” de Raquel Torrijos y su marido (comida para llevar), la pescadería “Martín y Mary” y “El coronel de la carne”.
 

Es un espacio público y abierto donde se pograman exposiciones, actuaciones de bandas de música y otras actividades, aunque a veces resulta algo frío, un tanto desnudo, quizá le falte algo... puede que el mercado.
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