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Me cuenta un marino cántabro con pinta de saber de lo que habla, que frente a las costas de Castellón, y en la temporada de primavera, se encuentran anchoas casi tan buenas como las de allí. Dice que el secreto radica en limpiarlas con agua de mar, porque sino pierden ese sabor profundo. Después hay que quitarles las espinas con unas pinzas, una a una. No vale escaldarlas para arrancarlas de golpe, porque durante ese proceso la anchoa pierde sabor y textura. Desaparece la firmeza de su carne y se quedan chafadas y quebradizas.
Reconoce que en Casa Montaña y en Casa Guillermo, las tienen muy buenas, (yo sé que Emiliano, el de Montaña, se va a Santoña a comprarlas), pero demasiado caras. Me dice que frente a la fachada de Las Atarazanas de Valencia, que un par de barecitos dónde las tienen tan buenas y a mejor precio; investigaremos, y enseguida decimos algo.
La investigación ha sido decepcionante; el único sitio que encontramos frente las Atarazanas que tienen anchoas es el Richmon's (entrada principal por J.J. Dómine, 4) Buen precio, 3 € por dos anchoas, pan y un tercio, pero en cuanto a calidad quedan muy, muy por detrás de las mencionadas.
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