|

Muy a pesar nuestro es un concepto en desuso. Hoy casi no existen. Hace cuatro o cinco décadas, una casa de comidas se garantizaba la supervivencia valiéndose de unos estrechísimos márgenes en el cobro del plato de cuchara, ripio de pan y vaso de vino…
…aquello era dominio de humeantes peroles de lentejas con chorizo, arròs amb fesols i naps, o all i pebre sobre fogones de carbón. De lo atestado que el comedor solía estar, los comensales mellaban los respaldos de las sillas contra la característica cerámica azulada que circundaba hasta media altura todo el local. Existen ya muy pocas casas de comidas que guardan aunque sea de un modo remoto la esencia, de modo que cuando se encuentra una, resulta muy satisfactorio. Garantizan buena comida casera, precio ajustado, aunque no tanto como antaño, y sobre todo un ambiente parecido a los de antes.
|