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No son los taninos los que dificultan el buen maridaje entre tinto y pescado. La revista “Journal of Agricultura and Food Chemistry”, que edita la Sociedad Americana de Química (ACS), explica el porqué de ese desagradable sabor cuando se combina el vino tinto con los productos del mar. Se realizaron 7 pruebas, con un menú de vieiras, servidas con 38 vinos tintos y 26 blancos. Los participantes tuvieron que evaluar el sabor que les quedaba en la boca con una escala de 1 al 10. Y los vinos con menor puntuación eran los tintos con mayor proporción de hierro. Las investigaciones aseguran que los tintos que apenas contienen hierro sí son aptos para el pescado, y concluye que es la concentración de este elemento lo que hay que tener en cuenta para conseguir armonía, y no el color del vino. Los hábitos son difíciles de cambiar, dice el científico japonés, director del experimento y está en las manos del sumiller el romper esa regla tan convencional.
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