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Muchos hemos vivido la misma escena: Noche de un martes o un miércoles. La ocasión perfecta para entrar por fin en Mercatbar, el local de moda. No reservan mesa, pero se supone que esta vez encontraremos un hueco. De camino pasamos por buenos garitos. Todos están vacíos. El estimable Segaría, el sorprendente L'Alquimista, el castizo Los Madriles, la notable L'Alfábega, la honestísima Labarra, el gastrobar Sa Fonda, la taberna vasca Che...
Si todos están vacíos, el Mercatbar no puede estar a reventar. Sería cosa de locos. Y mientras lo comentamos, divisamos a lo lejos un grupo de gente bajo la iluminación de unos farolillos. -¡No jodas... éso no será Mercatbar!-
Pues sí, es Mercatbar, y efectivamente está a reventar.
¿Será así para siempre, o se desinflará?
¿Es bueno para los restaurantes de la zona la presencia de Mercatbar?
¿Es bueno para los para nosotros, los clientes?
¿Dejan de ir a otros sitios los que van a Mercatbar?
O los que se quedan fuera acaban completando el aforo de los demás?
¿Quiénes somos, de dónde venimos, a dónde vamos...?
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