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Allá donde uno posa la mirada, la vitrina de Solaz arrebata el resto de los sentidos.
Acostumbrado a tanta imprecisión -por no llamarlo engaño- en lo referente a la identificación del jamón, en Solaz se encuentran las etiquetas, los precintos y las vitolas a la vista. Todo bien especificado.

Tienen Joselito al corte con cuchillo (180 €/kilo) y otro que me gusta más todavía, Maldonado un ibérico puro de bellota (155 €/kilo) para ocasiones muy especiales.
El otro día probé al corte la paleta del Maldonado, a 89'80 €/kilo, y aunque está un poco más salada que el jamón, la diferencia de precio es como para pensárselo. Tienen también mortadela de Bolonia, catalana trufada, cecina de León...
En cuanto a quesos se mantiene a la altura. Acababan de recibir un espectacular Stichelton, la versión en leche cruda del célebre Stilton (25 €/kilo). Tenía curiosidad por probarlo; ¡Qué bestia, que cremoso, qué denso... un poco caro eso sí, 42 €/kilo. Particularmente me quedo con el Stilton.

Procedentes de leche cruda tienen todo lo que un buen aficionado puede desear; de cabra, el Valençay, el de los Corrales, los de Catí, el Tronchón, el Majadales, el Crabot...
De vaca, el Cabrales, el Reblocho, Saint Felicient, Camembert, Comté, Parmessano, Brie trufado, el de Tetilla...
De oveja, Torta del Casar, Peña Blanca, Idiazabal, roquefort...
En cuanto a la atención y al asesoramiento, nota muy alta. Atiende gente joven, con muchas ganas, muy buenas maneras y generosas dosis de conocimiento. Espero que les paguen bien, se lo merecen.
Si los guiris que llegan al centro de Valencia comieran menos paella por la noche, y probaran más queso y jamón de sitios como Solaz, estoy seguro que repetirían estancia.
En fin, un templo del queso y del producto ibérico fiable como muy pocos.
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