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Te sientes un pardillo buscando durante un cuarto de hora el acceso al tercer piso de Veles i Vents. (Enhorabuena a los encargados de la señalización. Hay que tomar los ascensores desde la planta baja, imposible acceder desde la primera terraza, que es lo que se le ocurre a todo el mundo).
Una azafata de piernas inacabables te recibe y acompaña con la misma simpatía con que trata al que acude al restaurante principal (120 €). Por si acaso le aclaro: -Oye, nosotros eg que veníamos al Gastrobar, el del menú de 22 €...- pese a la advertencia la moza no depone su proverbial pleitesía.
La entrada al gastrobar es apabullante, por el rollo lounge de su amplio espacio, por lo numeroso del servicio desplegado delante y detrás de la barra, y porque extrañamente te siguen tratando como si te fueras a fundir más 150 pavos por persona. Bien por el jefe de sala, un tal Didier fijo del Poblet, y todo su equipo.
Vamos a lo que importa. Menu de tapas:
- Jamón Joselito con Pan de Aire con Tomate.
- Cubalibre de Foie Gras con esponja de limón
- Ostras del Mediterraneo
- Atún rojo con emulsión de Olivas Verdes del interior
- Calamar con emulsión de ñoras y frutos secos
-Croqueta de hongos
- Gambeta frita
- Bocatín carnicol de presa ibérica en su jugo.
- Postres Dacosta by Torreblanca.
Por fin relamí la sutileza del mítico cubalibre de foie de Dacosta, era lo que más curiosidad me daba y para nada me defraudó. Muy notables la frescura y el calibre de las ostras. Buena ración de jamón Joselito, acertada elección de quien sabe que la selección del producto va por delante de todo lo demás. Ricas croquetas de hongos, un atún rojo notable aunque excesivamente mínimal para mi gusto y varios escalones por debajo quedaron el calamar y la gambeta. Fallido el bocatín, por seco y soso. Buenos sin más alaracas los postres "by Torreblanca"... ¿no les dará vergüenza lo del by?
Preferible cerveza (3 €) a copa de vino tinto (cobran 6 € y ni copa ni temperatura son las adecuadas). Aunque esas ostras, ese foie y ese jamón bien merecen acompañarlos de un cava.
Resumen: Me encantaría que se quedarán aquí a perpetuidad, pero me temo que nos quedan cuatro días. No hay reservas.
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