|
Por qué lo llaman amor cuando lo que quieren decir es sexo. Lo mismo pasa con esta nueva hornada de restaurantes llamados asiáticos, cuando de lo que se trata, es de la segunda generación de restaurantes chinos; o sea, un totum revolutum que ha hecho saltar por los aires la idea de que el sushi decente ha de ser necesariamente caro. La gracia del Feng es que tiene buffet de cinta transportadora por un precio hiperajustado. Los fines de semana, con un pelín de paciencia uno pesca muy buen maki, shashimi y un temaki sorprendente, hasta ponerse morao. Si vas entre semana la cosa cambia, la variedad disminuye y la oferta se torna pírrica y repetitiva.
Es un espectáculo ver como amasan una pasta hasta llegar a dar forma a unos fideos que quedan fuera de carta; por lo visto hay gente enganchada; habrá que probarla porque está muy pero que muy currada. El chaval que hace de jefe de sala es de lo más agradable, y responde ante cualquier pregunta con una explicación amena y espaciada. Menú entre semana de 8`50, como dicen ellos, sin límites.
|