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Agradable sorpresa. Reconozco que tenía el prejuicio de que Gargallo era pijo y caro. Aunque a la vista está que la terraza que tienen es un lujazo tanto en invierno como en verano; no pasan coches, tienen un buen parque enfrente, y es muy agradable. La primera vez pedimos para picar un surtido de ibéricos (9'30) y pan tostadito con tomate (1'60 €). De verdad que muy bueno y abundante, de hecho ya no cenamos. Dos copas de Trascampanas de Rueda (2'10) y un paquete de papas que pidió mi hija y que no nos cobraron. Total, 15 €. Desde entonces hemos vuelto varias veces, y se puede comer o cenar muy bien de 20 a 30 €, depende de lo que se pida, claro. Pero lo mejor es que los niños campean a sus anchas. Además siempre está abierto, así que... muy recomendable.
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