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En cualquier ciudad turística del mundo, los restaurantes ubicados en lo sitios más atractivos son caros por el mero hecho de estar allí; el precio incluye las vistas, la comida va aparte.
No obstante sí que los hay que cargan más las tintas en lo primero, las vistas, que en lo segundo, la comida, por eso a mí me gusta ir al José Luis.
Si no te pasas con el vino, te sale por unos 30 eurazos por cabeza, y si reservas con tiempo, pides una de las mesas de primera línea, en la terraza, a medio metro de la playa, y encargas un arroz o una fideuá de fideo fino combinado con un buen día soleado, el éxito está asegurado. No os paséis con la picadita, que os pondrán mirando a
la Meca.
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