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El currículum de Sergio Mohedano (ex de Ferrán Adría, de Raúl Aleixandre y de Rafa Morales) y la moderna envoltura del local, rematada por un gráfico dominante -THE NEW VALENCIAN GASTROBAR CONCEPT- sugiere nada más entrar la inmersión en un universo de gastrotapas.
Pero no es exactamente así. En primer lugar no tiene barra. (Lease la milonga del gastrobar sin gastrobarra). Y su propuesta inicialmente es de lo más clásica; croquetas, revueltos, ensaladilla, samorejo, carrillada, parrillada de verduras, steak tartar, foie...

A partir de esta base, muchos incurren en lo que podríamos llamar la milonga de la reinterpretación; forzadas y estridentes variaciones del recetario común.
Por lo que comprobé Mohedano camina pasos por delante de quienes practican estos métodos. Él simplemente elabora tapas clásicas efectuando su natural aporte; Croquetas de pollo asado con hierbas provenzales (4'50 € la media ración), las mejores que he probado. Croquetas de jamón (4'50 €), muy distintas pero de la misma categoría que las de "Oleo". Fenomenal y contundente el revuelto de setas confitadas, parmesano y pimentón de la Vera (9'50 €).
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Como platos principales un buen bacalao al pil pil con espinacas y piñones (12 €), aunque yo me hubiera decantado por el bacalao a la esencia de pomelo rosso. Interesante su rojo steak tartar (12'50), pero a mí me sobró la audacia del ketchup. Bien hecha y muy bonita su parrillada de verduras (10 €). Nos invitaron, práctica habitual según nos contaron, a un plato más de la carta; un notable pastel de cabracho. Por cierto, el pan artesano perfecto (0'80 €).

Sólo úno de tres pidió postre; un flan casero de café (4'50), muy fino. Con cafés, y botella de vino, salimos a 30 €. Muy bien, aunque algo falta para dotar de sentido a ese gráfico dominante. Ofrecen al medio día un estupendo menú por 12 €.
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