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Después de probar su insuperable menú medio día (5 elaboraciones de nivelazo y un postre, 12 €) , acudimos por la noche a que su carta nos dejara el mismo sabor de boca.
Éramos 6 personas, y pedimos todo al centro. Muy agradables la brandada de bacalao con aceite de pimentón (7 €) y la mousse de berenjena con picadillo de pimientos (7 €).
Espectacular el tataki de atún con algas marinas y aceite de sésamo (14 €, cuatro piezas), y el ceviche de vieiras y yuzu (12 €).
Y de lo mejor, la mini hamburguesa tailandesa con mayonesa de de salsa de ostras y pan chino (10 € dos unidades). Muy buena la carrillera de ternera al estilo vietnamita con puré de chirivía (14 €). Y flojísima la gominola japonesa con cremoso de té verde (5 €).
El único pero a mi entender es que algunas cosas no son aptas para compartir; el tataki estaba tan bueno y es tan frugal, que es un crimen no comerse úno sólo las cuatro piezas. Lo mismo pasó con el ceviche de vieiras. Y algo parecido ocurrió con la carrillada; tiene sentido compartirla entre dos, no entre seis. 
Y aunque esto último fue responsabilidad nuestra y no del local, se plantea una inevitable paradoja; Su menú de medio día resulta más eliquilibrado y termina siendo más satisfactorio todavía que pedir a la carta, aunque cueste menos de la mitad.
Particularmente, pagaría muy agusto un sobreprecio por tener disponible el menú mediodía también por la noche.
Aún así, muy recomendable.
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