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Para llevar, 3'10 €/litro + envase. Fue la elegida por el protocolo de la Generalitat, para ofrecer un vaso de horchata a Ratzinger, en su estancia en Valencia. Dentro de la estética "coenta", kitch, feísta, o como cada uno la quiera calificar, éste local es de los más contenidos, y sin ser bonito, al menos la combinación de azulejos, estucos venecianos, y mobiliario variopinto, no es del todo hiriente.
La horchata es brutal. Domina la esencia potente y cocentrada de la chufa sobre el azucar y el frío del líquido. El aspecto del semigranizado es inmejorable, realmente bonito. Es muy difícil de superar. Tal vez con un poquito más de simpatía...
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