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Constante y fiable como pocos. De ambiente tranquilo y muy sosegado. iSiempre se come bien. Para muchos, junto el Gastrónomo, tiene el mejor stek tartar de la ciudad; preparado ante el comensal, y con una carne de primerísima calidad. Muy buena la carrilera con cebollitas caramelizadas. También tienen buen solomillo y magret de pato. También estupenda su dorada a la espalda. Entre los entrantes destaca el rollito de salmón con aguacate. De postre un rico crepe de Gran Marnier. Bebimos un Enrique Mendoza Merlot. Todo por 40 € por cabeza.
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