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Félix es un maestro de la comida sin milongas, de la materia prima, del buen vino, y del buen paladar. Atendido por el propio Félix y cámareros profesionales, de los de toda la vida, que meten el humor en el servicio.
Si fuera Vicente (nuestro hombre "como barato en sitios de calidad" pediría en barra una deliciosa cerveza de barril un poco tostada, en copa" junto a la deliciosa ensaldilla de marisco, un poco de queso, y alguna sugerencia de la casa. Un café para cerrar e incluso algún postre. Así podemos salir entre 15 y 20 euros.
Si nos sentamos en mesa la experiencia es mayor y la dolorosa rondará los 50 euros invertidos en comida tradicional cocinada y emplatada de forma ingeniosísima. A destacar las sugerencia y sorpresas, como el jamón ibérido vuelta y vuelta en paella con ajos tiernos o gambitas con ajitos, coliflor y huevitos de codorniz.
Está a la altura de Jomi, y tiene una selección de vinos impresionante. No perderse el Albariño Valmiñor. Si pasas por Valencia es un pecado perderse Félix, y si eres de aquí es inexcusable no probarlo.
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