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Muy interesante. Primer contacto con este nuevo y prometedor restaurante. Su ubicación es perfecta, en los bajos de un precioso edificio que junto con un viejo palacete conforma una curiosa replaza que se abre a la Calle de La Paz. El local es bonito, moderno y luminoso, con muchos detalles de diseño y espacios desahogados. Tiene una pequeña pero aprovechable zona de barra.
Su oferta es de lo más flexible, se puede desayunar, comer de menú (14 €), tomar tapas, cenar a conciencia (menú degustación de 30 €), y también comprar en su tienda.
Este sábado noche, optamos por una picadita... una picadita que resultó ser más sofisticada y abundante de lo que esperábamos:
Ceviche de vieiras y verduras (8 €), delicioso. Torta del Casar con crema catalana (4 €), sorprendente y conseguido. Huevo escalfado con patatas y aceite trufado (4 €), muy bueno con un emplatado precioso. Falso nigiri de sepia con risotto (4 €) bien, aunque más sobrio que los demás platos. Pollo con nosequé de cocacola, (4 €) divertido. Y finalmente montaditos de gorgonzola (4 €), deslucida presentación y floja selección del producto (ver por ejemplo el gorgonzola que tiene Manglano).
Ya que estábamos, pedimos dos postres a 4'50 € cada cual; flan de setas muy bueno, casero y potente. Y otro postre a base de chocolate y crema inglesa (digo yo), muy bien, superpotente y elaborado.
Para beber, agua, cerveza si alcohol y dos copas de un excelente Pago del Vicario (3 €), vino de Castilla; todo un descubrimento. (Lo tienen a la venta en la tienda). En total, 45 €.
Su menú degustación promete ser fuente de muchas satisfacciones. Dos tapas, una ensalada (tipo la del ceviche de verduras y vieiras) y un plato principal, 30 €.
Atención y servicio cordial. La acústica me dió la impresión de estar cuidada. Ya digo, muy, muy interesante.
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