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Después de unos años de cierta decadencia, la histórica calle Roteros recupera su pulsión gastronómica aunando nuevas e interesantes propuestas, con clásicos como Mattilda, Santa Companya y La Diabla.
Uno de los recién llegados es El Tap i altres terres. Roteros, 9. tel 96 391 26 27. Su nombre hace referencia a un tipo específico de suelo de cultivo. Después de unos pasar años en la ruzafera Lluerna, este restaurador italo-valenciano, retorna a muy pocos metros de sus orígenes -fue unos de los fundadores de Santa Companya-.

La vocación de El Tap i altres terres es de enoteca. Tienen buena y relativamente extensa oferta de vino por copas, cavas, cervezas artesanales valencianas y vermut valenciano y catalán; Vittore e Izaguirre. Y ofrecen por la noche tapas elaboradas a buen precio.
Así puedes tomar en su pequeña barra o en alguna de sus mesitas, vieira gratinada con habitas, trigueros y jamón (4'50 €), lleterola rebozada con romesco (7'50 €), jamón de bellota con tomate seco (7 € la media ración), tartar de pescado azul con chutney de zanahoria 8'50 €, pulpo a la llama con ensalada griega (8'50 €), y lo que se vaya terciando.

Pero también menús curradísimos al medio día. El viernes 15 de Julio consistió en: Crema de patata y maiz. Ensalada de dados de berenjena asada, mozzarela de búfala y tomate raff. Pulpo a la llama con arroz. Solomillo de cerdo a la naranja con compota de manzana. Y de postre leche helada con dulce de leche. Precio, 12 €. Satisfactorio.
Otro de los recién llegados es Cuina al Cuadrat (Roteros, 12. Valencia. tel. 961 108 700). Se autodefinen como the new valencian gastro-bar concept. Sergio Mohedano, cocinero y socio permaneció en el equipo de Ferrán Adriá durante cuatro años.

Ofrecen tapas y platos muy elaborados a precios contenidos; Ensaladilla rusa con ventresca de atún, civet de ciervo con manzana en texturas, corvina con melaza de cangrejo y bulba de hinojo, cordero asado con cous-cous de naranja y reducción de su jugo...
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El menú medio día (12 €) de la tercera semana de Julo consistió en una ensaladilla rusa aliñada como si se tratara de un steak tartar; muy rica. Una ensalada con vinagreta de naranja y mucho fundamento, y de principal una carrillera con pure de patatas trufado... ¡de notaza! El postre, una simple bolita de helado de vainilla, no puso la ginda a un conjunto interesantísimo.
Lo dicho, algo está cambiando en la Calle Roteros.
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