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Feliz iniciativa la de Tastem el Marítim (todas las noches hasta el 15 de Agosto, menús de 20 €). Si no es por ésta, difícilmente hubiera entrado en el El Rebirongo. Es uno de sitios de puertas cerradas y sin rastro de precios, donde la sospecha del clavazo se cierne sobre tus bolsillos.

Y eso que mi padre siempre ha dicho que cocinan muy bien, aunque él se refiere al Riberongo de hace 30 años, cuando era una populosa y humilde tasca con pescado fresco de primera.
En nombre de Rebirongo le viene del tranvía que rebiraba justo al incio de la calle de la Reina. Pero al reformar, se equivocaron con la rotulación cerámica de la fachada e intercambiaron la "e" por la "i", y así se quedó.

Disponen de dos menús Tastem el Marítim (5 elaboraciones, 20 €), el tradicional y el innovador. Nos decantamos por este último ;
Espléndida ensalada de huevas con vinagreta de tomate. Buenas alcachofas rellenas de mousse de pato. Riquísimos bocaditos de rape envueltos en bacon, solomillo de cerdo con cebolla caramelizada. Y una mousse de calabaza que se salía.
Cenamos muy, muy a gusto. Buena atención, cercana, eficaz y muy amable. Si ponen carta de precios volveremos al Rebirongo aún después de Tastem el Cabanyal.
El único pero fue el servicio del vino y su precio; Irregular y caro.
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