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La Familia Salvador (La Sucursal y Vertical) se apunta a la infalible moda del michelin's low coast.
Y van cinco. Primero amagó Ricard Camarena con el fallido Fudd Menú. Después lo intentó Torrijos con la Torrija, pero el inventó no salió como esperaban. A finales del 2010, el cesar Dacosta llegó, vió y venció con Mercatbar y Vuelve Carolina. Raúl Aleixandre se dio por aludido y reacionó a tiempo con Trencadish.
Y ahora llega el turno de los propietarios de La Sucursal y Vertical, con Coloniales Huerta.
Ya sólo falta que Bernd Knöller ofrezca quinto y tapa por 1 € en su tienda-botica... o que Ferrero monte un chiringuito de bocatas en un club de tenis municipal ...
Al heredar el espacio del mítico colmado Tomás Huerta, de Coloniales Huerta se podrá decir que es un charcubar ó un restacolmado, o quizás una gastromantequería ... todo menos un gastrobar, por la sencilla razón de que no tiene gastrobarra. Vease la milonga del gastrobar sin gatrobarra.

El espacio ya era muy chulo de por sí. Y la carta atractiva y muy controlada de precio:
- berberechos con emulsión de vermú y salmorra. 4 €.
- mejillones con ceviche de zanahoria. 4 €.
- salmón maridado en casa con tzatziki. 6 €
- lasaña fría de buey de mar y mayonesa de cítricos. 7 €.
- huevo por estrellar sobre jamón y patata confitada. 6 €.
- foie mi cuit y brevas salteadas. 8 €
- mini hamburguesa de buey con patatas paja. 8 €
- tartar de atún con sabayón de mostaza. 9 €.
- carpacho de presa ibérica ligeramente ahumada. 6 €
Aunque desconcierta que no incorporen en carta lo que debería ser su santo y seña; el producto. Selección de quesos, jamones, embutidos y salazones de los que disponen en la espectacular zona de charcutería.
Aunque ofrecen un menú medio día (4 entradas, plato principal y postre por 16 €), y otro de noche (5 entradas, principal y postre por 20 €), yo prefiero elegir a la carta. Como algunos de sus congéneres, en Coloniales Huertas se empeñan en servir individulamente cada úno de los entrantes del menú, confiando en que la soledad les otorgará una prestancia de la que carecen.
Me resulta patética la imagen un hombre y una mujer sentados frente a frente haciendo como que comen, y entre los dos, sólo 20 gramos de carpacho de presa ibérica ligeramente ahumada... además de todo sin pan.
De la carta me agradó el tartar de atún, el huevo por estrellar, el foie mi cuit con las brevas, y tengo expectativas para la próxima en el canelón de buey de mar y en los buñuelos.
En cuento al vino, se puede escoger entre los muchos que hay a su precio en tienda, sumando 4 € de descorche. Tambíen tiene servicio por copas. Equilibrada y cordial atención de la sumellier Kena Guerrero.
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