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Desde allá por el mes de Noviembre que lo inaguraron, casi siempre lo encontraba vacío. Me chocaba, porque la calle es buena y desde fuera el sitio parece muy bien montado.
Así que un sábado sin rumbo fijo, contravine la máxima de no entrar jamás en un sitio vacío, y nos animamos a tantearlo. Durante ese rato fuimos los únicos.
Efectivamente, por dentro es lo que promete desde fuera, agradable, suavemente decorado, y muy limpio; seis o siete mesitas, una barra bien dispuesta y unas banquetas muy cómodas.
La oferta es clara. 30 tipos de montaditos, 10 fríos y 20 calientes. Todos a 3 €. Probamos el de foie con gelé de mistela, el de setas y cecina, el de cochinillo con cebolla caramelizada y el de lomo ibérico. Sin ser candidatos a un concurso de pintxos, estaban bien curraditos y nos los hicieron en el momento.
Supongo que la clave está en el precio; inicialmente 3 € parece una cantidad asequible, pero claro, te pides dos montaditos y una cerveza y sin haberte enterado casi te has gastado lo que en un menú completo.
En fin, todo este rollo para decir que competencia en la zona es dura, los tiempos están jodidos y los montaditos al precio de 1'50 € serían más tentadores.
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