ca mandó - Pere III el Gran, 12. València 46005. (Rafa)
Para los que sentimos el impulso irrefrenable y atávico de consumir crudos y marinados, la barra de ca mandó es una especie de altar:
Tartar de salmó amb mango, alvocat i emulsió de taronja, jingebre i wasabi (6 €). Steak tartar (8 €). Tartar de llonganissa de la Marina (5 €). Sashimi tebi de salmó amb ous de truita i herbasana (7 €). Sardines marinades amb papes i cebetes amb balsàmic (5'5 €), Ceviche de corvina amb maduixes i “ajoblanco" (8 €). Tartar de bonitol amb pinyons, piquillos, olives negres i vinagreta de fruites (8€).
La barra es pequeña, dos colegas ocupan casi la mitad. No existe vitrina porque todo lo preparan en la cocina al momento. Por variar y no pedir como siempre el sashimi de salmón, optamos por el ceviche de corvina; tardan un ratito en servirlo, está exquisito, pero es excesivamente frugal para su precio.
Tampoco había probado el steak tartar (8 €); me pareció sobresaliente. Los dos platos los acompañaron de un buen pan tostado con aceite. Junto con dos dobles de cerveza (1'80 €) pagamos 19'60 €.
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bueno pero petao
La comida y el precio de veras que espectacular, el foie, el tartar de longanizas, el sashimi de salmón con huevas y soja, las ensaladas, las tostas, los postres, el cava, las copas de vino, los vinos dulces... a saco 21 €.
Está tan bien que claro, está "atiborrao". Y ponen como mínimo dos mesas más de lo que la lógica aconsejaría para una sala tan pequeña. Pero claro, es lo que hay, o lo tomas lo dejas.
Yo personalmente lo dejaré para un martes o un miércoles o quizás para tomarme una racioncita allá a las 8'30, porque ayer jueves me sentí como si estuviera en una conejera. Y encima la peña fumando. Es cierto que el servicio fue supereficaz.
Va a ser que no vuelvo.
Se agradece que no dieran nuestra mesa para 5 a pesar de que llegamos 20 minutos tarde (dificultades de aparcar en la zona!). Pase que no tuvieran disponibilidad de la mitad de lo que pedimos, pase que tampoco les quedasen botellas de un vino que nos encanta (así se prueban y se beben otras cosas igualmente ricas), pero lo que no pasa bajo ninguna circunstancia es que auspiciado por un supuesto "buen rollo" y tendencia laxa te sugieran que te tomes el postre y el café en otra mesa distinta a la que ocupas ya que entra el segundo turno. ¡¡Qué poco les pega!! Pero sí, lo hacen...ayyy que no mueran de éxito...doble turno!! ay ay ay....lo peor, es que ni siquiera nos agradecieron haber accedido a cambiar de mesa..uyyyy feo feo!
Estuve por Valencia un fin de semana, y nos encontramos con este bar, había gente y tal y nos decidimos a entrar. Lo primero, toda la carta y la pizarra en Valenciano, no entendíamos ni jota, pero la camarera muy simpática nos ayudó. Nos pedimos un par de tostas..estaban buenas pero muy caras, desde mi punto de vista. Una tosta, bastante normal, 5€ y eso era lo más barato que habia. En fin, que me resultó caro.
Viernes, 20:30 horas. Barrio de Ruzafa. A las nueve y media me encontraré con unos colegas en "La Goyesca". Es demasiado tarde para pasar por casa, pero tampoco me apetece deambular una hora entera por el barrio. Solución, me tomo un quinto y una tapa. Paso por ca mandó, un sitio pequeñito que me recomendó mi primo. En la pizarra anuncian su oferta. Todo suena bien. Pido una copa de cava y un sashimi de salmón amb ous de truita. Me sorprende que me lo sirvan en cinco cucharones de degustación. De repente recuerdo que lo que yo quería era un quinto y una tapa, gratis a poder ser. En fin, lo pruebo... ¡acojonante! Me deleito degustando cada una de los cinco cucharones rebosantes de soja. En la pizarra hay más cosas que me llaman la atención a precios muy razonables (5-6 €); tartar de atún con mango y alvocat, tartar de longaniza de senitja con salsa romescu, carpacho de bou, foie amb poma i confitura de violetes. ¿Me tiro al ruedo o me freno? Otro día. Mi colegas me esperan. Quizás no sea un sitio para pedirte un quinto y una tapa, pero para cenar promete.
Desde que abrió Ca Mandó soy un habitual. Es un placer el que haya un sitio donde sirviendo tan buena calidad se esté en un ambiente tan agradable, creo que han logrado llevar el buen gusto a la gente de a pié. Empezando por los vinos, entre los cuales no encuentras lo de siempre, hay vinos originales o simplemente muy buenos que no tienen porqué ser de las típicas denominaciones de origen; ah!, y el cava siempre presente encima de la barra.
Respecto a la comida se echa de menos un poco de plancha , pero evidentemente las dimensiones del local no dan para más, pero lo bordan en todos los platos fríos, la llonga, el lomo, el salmón, la cecina -exquisita-, las ensaladas, etc. Y para acabar la excelente calidad de los postres y en mi caso los gin-tonics, que suelen seleccionar la ginebra y dependiendo de la que elijas te lo sirven con pepino, limón, fresa y hierbabuena...
Todo esto, según pidas, te suele salir casi al precio de una cena vulgar en cualquier sitio.
Os lo recomiendo!